Hongos y Sistema Inmunologico

Hongos
Los hongos no son ni animales ni plantas. Son organismos eucariontes (es decir, compuestos por células eucariotas) microscópicos presentes en el proceso de putrefacción.
Los hongos son conocidos como los descomponedores primarios de la materia muerta. Esto significa que se trata de una especie recicladores naturales que nos ayudan a crear antibióticos, descontaminar superficies o eliminar plagas, entre muchas otras cosas.
Por ejemplo, sirven para preparar alimentos y bebidas: la levadura es un tipo de hongo unicelular responsables de la fermentación de la cerveza y el pan.
Los hongos más comunes son los que viven en el suelo pero también los hay en árboles, en hojas de plantas y hasta en la superficie del agua. En general habitan en los materiales de descomposición.

Características principales

Los hongos están compuestos por células eucariotas, es decir, tienen un citoplasma, un núcleo celular que contiene ADN. De hecho, esta es la diferencia entre un hongo y una bacteria: las bacterias se componen por células procariotas, que no tienen un núcleo sino que su ADN está disperso por el citoplasma.
Para reproducirse los hongos liberan esporas, células microscópicas que resisten bien las altas temperaturas y la humedad, por lo que también tienen una función protectora, tanto en el caso de los hongos como en las bacterias.
A diferencia de las plantas, los hongos no tienen clorofila, el compuesto de color verde que participa en la fotosíntesis. Se alimentan de la putrefacción y de las sustancias que se liberan durante la descomposición de la materia. El cuerpo de los hongos puede ser unicelular o también filamentoso, como si fuera una pelusa.

Tipos de hongos

1. Comestibles

Estos hongos no son tóxicos ni venenosos y tienen muchas propiedades que nos ayudan a tener una dieta balanceada. Son bajos en calorías y contienen proteínas, vitamina B y vitamina D2.
Un ejemplo son las levaduras, las trufas y algunas setas. En México, por ejemplo, es muy común el consumo del hongo del maíz llamado huitlacoche, mientras que en España lo son el champiñón o el níscalo.

2. Medicinales

Los hongos medicinales han tenido un gran auge en los últimos años porque empiezan a recuperarse prácticas tradicionales y orgánicas en el remedio de enfermedades. Un ejemplo de hongo con propiedades medicinales es el Trametes-versicolor coriolus, también llamado cola de pavo.
Este tipo de hongo ha sido utilizado en el tratamiento del cáncer y para mejorar el funcionamiento del sistema inmune. No obstante, a nivel científico se siguen investigando sus efectos.

3. Alucinógenos

Los hongos alucinógenos o psicoactivos han estado presentes en el desarrollo de nuestra civilización. Han sido utilizados para generar experiencias místicas en rituales ancestrales que buscan sanación física y mental -además de como drogas recreativas.
Hay más de 190 especies de hongos alucinógenos conocidos en todo el mundo. Incluso han empezado a utilizarse en el tratamiento de algunos trastornos mentales.

4. Ornamentales

Los hongos ornamentales son los que se utilizan para adornar. Por ejemplo, han sido utilizados en rituales ceremoniales y como ofrenda o regalo similar a las flores por algunos grupos étnicos del centro-sur de México.

5. Parásitos

Los hongos parásitos son los que tienen efectos tóxicos que provocan infecciones y que pueden estar en el cuerpo humano, por ejemplo. Por sus efectos dermatológicos, a estos se les conoce como hongos dermatofitos. Causan daño en el tejido de la piel, provocando infecciones, algunas de ellas contagiosas.
Los hongos parásitos también pueden provocar plagas en cultivos. Esto se ha relacionado con el uso excesivo de químicos, por lo que la agricultura ha tenido que transformar algunos de sus métodos.

Sistema Inmunologico
La función del sistema inmunológico es mantener los microorganismos infecciosos como determinadas bacterias, virus y hongos, fuera de nuestro cuerpo, y destruir cualquier microorganismo infeccioso que logre invadir nuestro organismo. Este sistema está formado por una red compleja y vital de células y órganos que protegen al cuerpo de las infecciones.
A los órganos que forman parte del sistema inmunológico se les llama órganos linfoides, los cuales afectan el crecimiento, el desarrollo y la liberación de linfocitos (un tipo de glóbulos blancos). Los vasos sanguíneos y los vasos linfáticos son partes importantes de los órganos linfoides debido a que son los encargados de transportar los linfocitos hacia y desde diferentes áreas del cuerpo. Cada órgano linfoide desempeña un papel en la producción y activación de los linfocitos.
Los linfocitos son un tipo de glóbulos blancos que combaten infecciones y que son vitales para el funcionamiento de un sistema inmunológico eficaz.
Los precursores de todas las células sanguíneas, incluso las células inmunológicas como los linfocitos, se producen en la médula ósea. Algunas de estas células formarán parte del grupo de linfocitos, mientras que otras lo serán de otro tipo de células inmunológicas conocidas como fagocitos. Algunos linfocitos, tras su proceso de formación, continuarán su proceso de maduración en la médula ósea y se transformarán en células “B”. Otros, terminarán su proceso de maduración en el timo y se transformarán en células “T”. Las células “B” y “T” son los dos grupos principales de linfocitos que reconocen y atacan a los microorganismos infecciosos.
Una vez que alcanzaron su madurez, algunos linfocitos habitarán en los órganos linfoides y otros viajarán continuamente por el cuerpo a través de los vasos linfáticos y el torrente sanguíneo.
A pesar de que cada tipo de linfocito combate las infecciones de una forma diferente, el objetivo de estos es el mismo: proteger al cuerpo. Las células “B” producen anticuerpos específicos contra microorganismos infecciosos, mientras que las células “T” destruyen los microorganismos infecciosos por medio de la eliminación de las células del cuerpo que están afectadas. Además, las células “T” liberan químicos llamados citocinas.
Otros tipos de glóbulos blancos como por ejemplo, los fagocitos (que se tragan las células) y las células asesinas por naturaleza (células citotóxicas), en realidad destruyen al microorganismo infeccioso.
Si el sistema inmunológico no funciona adecuadamente, se pueden presentar distintas enfermedades. Las alergias y la hipersensibilidad a determinadas sustancias se consideran trastornos del sistema inmunológico. Además, el sistema inmunológico desempeña un papel importante en el proceso de rechazo de tejidos u órganos trasplantados. Entre algunos de los ejemplos de trastornos inmunológicos se incluyen los siguientes:
  • Las enfermedades auto-inmunológicas como por ejemplo, la diabetes juvenil, la artritis reumatoide y la anemia.
  • Las enfermedades de inmunodeficiencia como por ejemplo, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA, su sigla en inglés es AIDS) y la inmunodeficiencia combinada severa (ICS, su sigla en inglés es SCID).
De acuerdo con los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC), una enfermedad infecciosa es causada por uno o la combinación de los siguientes elementos:
  • Virus.
  • Bacterias.
  • Parásitos.
  • Hongos.
Las enfermedades infecciosas varían desde enfermedades comunes como un resfriado, hasta enfermedades mortales como por ejemplo, el SIDA. Según el organismo causante de la enfermedad, una infección puede propagarse de alguna o de todas las siguientes maneras:
  • Transmisión sexual – transmisión de una infección por medio de actividades que involucran contacto sexual, entre ellas, el coito.
  • Transmisión a través del aire – transmisión de una infección a través de la inhalación de partículas de la enfermedad transportadas por el aire. Dichas partículas llegan al aire cuando una persona infectada tose o estornuda cerca de nosotros.
  • Transmisión a través de la sangre – transmisión de una infección a través del contacto con sangre infectada como por ejemplo, al compartir agujas hipodérmicas.
  • Transmisión a través de contacto directo – transmisión de una infección a través de un contacto directo cuerpo a cuerpo con una persona infectada.
  • Transmisión a través de insectos – transmisión de una infección a través de insectos como por ejemplo, mosquitos, los cuales extraen sangre de una persona infectada y luego pican a una persona sana.
  • Transmisión a través de los alimentos – transmisión de una infección a través del consumo de alimentos contaminados.
  • Transmisión a través del agua – transmisión de una infección a través del contacto con agua contaminada.
  • Otros mecanismos que pueden transmitir una enfermedad.
En los países desarrollados, la mayoría de las infecciones se diseminan o propagan por transmisión sexual, el aire, la sangre y por contacto directo.
Los antibióticos pueden utilizarse para tratar las infecciones bacterianas. Sin embargo, son ineficaces en el tratamiento de enfermedades cuyo origen es un virus. Además, los antibióticos combaten bacterias específicas. El uso excesivo o incorrecto de antibióticos puede desarrollar en la bacteria una resistencia natural al medicamento. Para evitar esto y otros males, es fundamental tomar los antibióticos correctamente y durante el tiempo que se los receta. Si los antibióticos se suspenden antes de lo recomendado, la bacteria puede desarrollar resistencia a los antibióticos y puede presentarse una infección.

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